ENCUENTROS CASUALES

¿Por qué encuentros casuales?

Las noticias acostumbran a vivir tabicadas en secciones académicas. Parecen destinadas a una existencia solitaria e independiente sin contacto entre ellas aunque, en ocasiones, vemos un guiño cómplice entre dos textos u oímos un susurro al volver la página. Sólo pueden dialogar en casos flagrantes y así la película En construcción puede saltar a las páginas de urbanismo y el proyecto de Libeskind para la zona cero ocupar páginas de sociedad. Pero ¿y el resto de noticias y reportajes? Dejémoslos libres para que puedan acercarse los unos a los otros sin prejuicios, fundirse en un abrazo pródigo y enriquecerse así en sus encuentros casuales.

La chispa que hizo prender la mecha fue la celebración de un doble centenario, el de la publicación de la obra teatral El jardín de los cerezos y la muerte de su creador, Antón Chéjov. El aniversario no pasó inadvertido en las páginas de teatro y literatura pero allí quedó estancado y solo. Si aun aparece Chéjov en las páginas de los rotativos es por su vigencia, que sobrepasa los confines de la dramaturgia y desborda a otros territorios, como el urbanismo y la ciudad, o la antropología y la creación de la identidad personal en la modernidad. Dejamos la puerta abierta para que el centenario El jardín de los cerezos pueda encontrarse con otras materias, para que los lectores de otras disciplinas tuvieran ocasión de tropezar casualmente con Chéjov y, en una ceremonia de interdisciplinariedad cotidiana, aprovechar par dialogar con él sobre temas comunes. A él siguieron Ítalo Calvino y Roberto Bolaño; juntos aparecen aquí.