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La definición de unos criterios que determinen las características
constructivas de un edificio medioambientalmente sostenible puede convertirse
en un trabajo sin límite: los parámetros que hay que analizar son muy
numerosos. Sin embargo, algunos de estos parámetros tienen una incidencia
más importante que otros, tal y como se deduce de los estudios de Análisis
de Ciclo de Vida (ACV) realizados.
La coherencia
con estos estudios previos nos lleva a definir algunas premisas de fácil
aplicación para el proyectista. Si se adoptasen las soluciones recomendadas,
el tipo de edificio que de ello resultaría debería tener un impacto medio
ambiental significativamente inferior a los habituales.
Los tres parámetros más representativos son:
Consumo
de energía
Se trata de
reducir el impacto derivado del consumo de energía a lo largo de la vida
útil del edificio (puesto que suele provenir de fuentes no renovables)
así como disminuir la emisión de CO2 y de sustancias
tóxicas (NOx, SOx) en la atmósfera. Estas emisiones se producen, sobre
todo, cuando la energía se obtiene de la combustión de combustibles fósiles.
El incremento del aislamiento en la edificación, la ventilación natural
y la utilización de energías renovables reducen el impacto de este consumo.
Durabilidad
y transformabilidad de la edificación
La mayor durabilidad de los edificios disminuye el impacto ambiental relativo,
en función del incremento de su vida útil. La durabilidad depende de diversos
factores y no únicamente de la calidad de la construcción. También influyen
decisivamente las características tipológicas y constructivas que determinan
la adaptabilidad física y funcional del edificio a las cambiantes necesidades
de espacio y uso de las viviendas y más aún en los edificios con usos
no domésticos.
Materiales
y residuos de construcción
Se deben de evitar los materiales de construcción potencialmente
peligrosos para la salud o el medio ambiente y, especialmente, todos aquellos
que, además, generan residuos tóxicos o contaminantes.
Asimismo, es preciso minimizar los residuos inertes que innecesariamente
van a parar a los vertederos, mediante una doble estrategia: reducir los
residuos que se originan y fomentar su reciclaje. En este sentido, la
edificación ligera origina residuos fácilmente reciclables, a pesar de
que es preciso considerar su repercusión en el comportamiento energético
del edificio (inercia térmica).
A pesar de todo, sólo podremos llegar a explotar las ventajas de dichas
características materiales, si desde el proyecto se adoptan criterios
que faciliten el desmontaje y la separación selectiva de los residuos
sobrantes en el futuro, durante los procesos de rehabilitación y demolición
del edificio.
Extracto
del documento Criterios para una construcción medioambientalmente sostenible
Proyecto LIFE: Formación de técnicos en Medio Ambiente-Edificación (Epílogo)
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